Eucaristía en la Catedral de Calama marca el inicio del Año Académico 2026 de los docentes de Religión

La celebración, convocada por la Vicaría de Educación junto a la Red de Educadores de Religión, reunió a profesores de distintos establecimientos y autoridades locales, en una instancia marcada por el llamado a vivir la docencia como vocación y servicio.
Por Marcelo Barrera Cortes
Este martes, en la Catedral San Juan Bautista de Calama, se celebró la eucaristía que dio inicio al Año Académico 2026 para los docentes de Religión, en una convocatoria organizada por la Vicaría de Educación junto a la Red de Educadores de Religión.
La ceremonia congregó a profesores provenientes de diversos establecimientos educacionales de la comuna, quienes se reunieron para poner en manos de Dios el nuevo año escolar. En la ocasión también participaron el director Provincial de Educación (s), Héctor González, y el presidente de la Fraternidad de Pastores Evangélicos de Calama, Israel Aravena.
La eucaristía presidida por el obispo de Calama, Tomás Carrasco Cortés, quien en su homilía invitó a los docentes a vivir este nuevo ciclo como una oportunidad para seguir formando personas desde la fe, la esperanza y el compromiso. “Nos reunimos como comunidad creyente para poner en las manos de Dios este año, pidiendo que Él nos regale la sabiduría necesaria para acompañar a nuestros estudiantes”, expresó.
En su mensaje, el pastor diocesano destacó el rol transformador de la educación, comparándola con el río descrito por el profeta Ezequiel en la primera lectura (47, 1-9. 12), que nace pequeño, pero crece hasta dar vida a todo lo que encuentra a su paso. En esa línea, recalcó que cada gesto cotidiano en el aula —una explicación, un consejo o una palabra de aliento— puede marcar profundamente la vida de un estudiante.
Asimismo, inspirado en el Evangelio (Juan 5, 1-16), el obispo enfatizó la importancia de mirar, acompañar y levantar a los alumnos, especialmente a aquellos que enfrentan dificultades. “El educador cristiano no sólo transmite conocimientos, sino que ayuda a los jóvenes a levantarse”, señaló, destacando la necesidad de una pedagogía basada en la cercanía, la misericordia y la esperanza.
Finalmente, monseñor Carrasco animó a los docentes a perseverar en su vocación, incluso en medio de las dificultades, recordando que “Dios es refugio y fortaleza”. También evocó las palabras de San Juan Bosco, indicando que “la educación es cosa del corazón”, e invitó a vivir la enseñanza como un verdadero acto de amor y esperanza.
Por su parte el delegado episcopal de educación de la Diocesis San Juan Bautista diácono Claudio Olivares expresó agradecimientos por la presencia de los profesores de religión, especialmente de los establecimientos que se comprometieron a organizar y ser parte de la celebración.
Apuntó, “Hemos trabajado arduamente para recuperar la asignatura de religión, porque en muchas escuelas se enseñan valores y de alguna manera se disfraza la clase de religión, pero también con mucha alegría les cuento hemos recuperado la clase de religión en San Pedro de Atacama, en el liceo y escuelas de Atacama La Grande y lo mismo estamos haciendo acá en Calama”.
Olivares también comentó que se realizarán clases de religión en la cárcel y para ello, ya se cuenta con un profesor para cumplir con esta tarea, reafirmando que esto es fruto de un trabajo que han realizado en conjunto con la Red de Profesores de Religión que incluye a la Iglesia Católica y Evangélica, que hemos entendido la importancia que tiene esta clase en el curriculum de formación de niños y jóvenes.
La jornada concluyó con un llamado a que cada sala de clases se convierta en un espacio donde, junto al aprendizaje, se siembre también esperanza en las nuevas generaciones.
Fuente: Comunicaciones Obispado de Calama



