Comunidad Asunción de la Virgen celebró a María como signo de fe y esperanza

La Eucaristía fue presidida por el obispo Tomás Carrasco Cortés y concelebrada por el párroco, presbítero Hugo Amador, y el padre Víctor Santana. La celebración además tuvo especial dedicación y oración por las religiosas de la Diócesis de Calama, al conmemorarse el Día de la Vida Consagrada.
Por Marcelo Barrera Cortés
Con una solemne Eucaristía la comunidad de la Parroquia Asunción de la Virgen celebró este sábado su fiesta parroquial ocasión en la que los fieles se reunieron para dar gracias a Dios por un nuevo aniversario de la comunidad parroquial y renovar su devoción a la Madre de Jesús.
La celebración recuerda el dogma de la Asunción de María, que proclama que la Virgen, al término de su vida terrena, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo. Para la comunidad, esta fecha constituye además un momento especial para agradecer la historia y vida pastoral de la parroquia, poniendo nuevamente sus caminos y desafíos en las manos de Dios.
La Eucaristía fue presidida por el obispo de Calama, Mons. Tomás Carrasco Cortés, y concelebrada por el párroco, presbítero Hugo Amador, y el padre Víctor Santana. La celebración contó también con una significativa presencia de religiosas de las distintas comunidades, en el marco de la Jornada de la Vida Consagrada.
Durante su homilía, el obispo invitó a contemplar en María un signo de esperanza, fe y confianza en Dios. “Al celebrar hoy día esta fiesta tan significativa para la Iglesia, la Asunción de la Virgen María, qué importante es detenernos para contemplar la grandeza de la Virgen María, pero también para contemplar la pequeñez nuestra”, señaló.
Mons. Carrasco destacó que María se convirtió en signo desde el momento en que respondió afirmativamente al llamado de Dios, especialmente a través de su disposición a ponerse en sus manos. Recordó sus palabras ante el anuncio del ángel: “Hágase en mí según tu palabra”, expresión que, según explicó, representa un verdadero signo de abandono y confianza.
El obispo también puso de relieve el encuentro de María con Isabel, señalando que la Virgen no solo llevó a Cristo en su seno, sino que llevó la presencia de Dios a la casa de su prima. “Se transforma en un signo de la presencia de Dios, porque al entrar a la casa de Isabel, lleva a Dios”, afirmó.
A partir de esta imagen, llamó a los fieles a preguntarse si sus propias vidas son capaces de llevar la presencia de Dios a los demás. “Un cristiano siempre se está desinstalando para llevar a Dios a muchos”, expresó, invitando a no permanecer indiferentes ante las necesidades del mundo, sino a convertirse en signos concretos de fe, alegría, entrega y esperanza.
El obispo destacó además que la devoción a María siempre debe conducir hacia Dios. Recordó que las gracias que la Virgen comunica no proceden de ella misma, sino que son recibidas primero de Dios. Por ello, invitó a los fieles a dejarse llenar por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo para convertirse también en “transportadores de la gracia divina” hacia otras personas.

Día de la Vida Consagrada
La celebración tuvo un significado especial por la presencia de las religiosas, a quienes Mons. Carrasco agradeció su servicio y consagración. Destacó que la Diócesis San Juan Bautista cuenta con alrededor de 35 religiosas y afirmó que “nuestra diócesis sería muy distinta sin la vida religiosa en ella”.
En ese contexto, llamó especialmente a los jóvenes a discernir la vocación a la vida consagrada y al sacerdocio, invitándolos a preguntarse cuál es el propósito que Dios tiene para sus vidas y si están llamados a servirle a Él y a sus hermanos.
Finalmente, el obispo llamó a la comunidad a vivir la solemnidad de la Asunción como una verdadera experiencia de esperanza. La elevación de María al cielo, señaló, recuerda que todos los creyentes están llamados a contemplar algún día la grandeza de Dios, mientras peregrinan en este mundo procurando ser signos de su presencia.
La celebración concluyó con el agradecimiento de la comunidad parroquial por un nuevo aniversario y con la confianza puesta en la intercesión de Nuestra Señora de la Asunción, renovando el compromiso de continuar construyendo una comunidad de fe, servicio y esperanza.



