Migraña en Chile: la enfermedad que impacta la vida laboral, familiar y social de hasta tres millones de personas.

Un tema preocupante y que va en aumento en nuestro país .
Se estima que entre 2,4 y 3 millones de personas podrían vivir con migraña en Chile. Sin
embargo, esta cifra corresponde sólo a una aproximación, ya que no existe un registro
nacional de personas diagnosticadas con esta enfermedad que permita dimensionar con
precisión su impacto a nivel social y laboral, ni tampoco sus principales brechas de
atención.
Esta patología neurológica es mucho más que un simple dolor de cabeza. Puede generar
una alta discapacidad ya que, durante una crisis, las personas pueden experimentar dolor
intenso, náuseas, vómitos, fotofobia y fonofobia, llegando en muchos casos a tener que
suspender sus actividades habituales y permanecer en ambientes oscuros y silenciosos.
El efecto de una migraña puede extenderse más allá de las horas que dura una crisis,
afectando el trabajo, los estudios, las relaciones familiares y la vida social, incluso cuando
entre los episodios el paciente aparenta encontrarse completamente sana.
De hecho, un estudio realizado en pacientes chilenos estimó un 48% de deterioro de la
productividad laboral total, incluyendo un 44% de reducción de productividad mientras se
trabaja y un 11% asociado a ausentismo. Además, un 18% de los participantes había
requerido una licencia médica durante el año previo debido a la migraña.
La enfermedad tiene, además, una marcada dimensión de género. En la edad adulta, la
prevalencia puede ser aproximadamente dos a tres veces mayor en mujeres que en
hombres, afectando especialmente a personas que se encuentran en etapas de alta
actividad laboral, familiar y social.
A pesar de su impacto, la migraña continúa siendo una enfermedad subdiagnosticada.
Muchas personas pueden pasar años tratando sus síntomas mediante la automedicación
y el consumo frecuente de analgésicos, sin acceder a una evaluación médica que permita
determinar adecuadamente el origen de sus cefaleas.
“Lamentablemente vemos con mucha frecuencia que los pacientes se automedican con
fármacos que no conocen del todo o que les sugieren cercanos o conocidos por
experiencias similares, lo cual agrava el problema, predispone al paciente a sufrir
complicaciones propias de los medicamentos y cronifica su dolor. La recomendación es
que las personas busquen ayuda con un especialista que les pueda indicar un tratamiento
que sea acorde a sus requerimientos, para poder así llegar a un buen resultado”, destacó
el doctor Alex Espinoza, miembro de la Sociedad de neurología, psiquiatría y neurocirugía
de Chile (Sonepsyn).



