Región

Iglesia y comunidad de Calama celebran Mes del Adulto Mayor con llamado a fortalecer una cultura del cuidado

La Pastoral Social Cáritas, el Hogar de Cristo y la Municipalidad de Calama reunieron a clubes, agrupaciones y beneficiarios de distintos programas dirigidos a personas mayores en una Eucaristía que marcó el inicio de las actividades del mes. El vicario de la Pastoral Social Cáritas, padre David Vargas, destacó la dignidad, experiencia y aporte de los adultos mayores, llamando a avanzar desde los homenajes hacia un compromiso permanente con su acompañamiento y cuidado.

Por Marcelo Barrera Cortés

Con una Eucaristía que congregó a clubes, agrupaciones y personas mayores de distintos sectores de la ciudad, la Iglesia de Calama, a través de la Pastoral Social Caritas, junto al Hogar de Cristo y la Municipalidad de Calama, se sumó a las actividades programadas con motivo del Mes del Adulto Mayor.

La celebración fue presidida por el vicario de la Pastoral Social Caritas, padre David Vargas, y contó además con la participación de adultos mayores que forman parte de programas y obras impulsadas por instituciones de Iglesia, organizaciones sociales y el municipio local.

En su homilía, el sacerdote destacó que comenzar este mes en torno al altar representa una oportunidad para agradecer por la vida, la historia y el aporte de quienes han recorrido un largo camino.

“Eucaristía significa acción de gracias. Entonces venimos a decirle a Dios gracias por la vida, gracias por los años vividos, gracias por la memoria, gracias por las alegrías y gracias por aquellas cruces que han ido formando nuestra historia”, expresó.

A partir de las lecturas bíblicas, el padre Vargas reflexionó también sobre las dificultades que pueden acompañar esta etapa de la vida, entre ellas la pérdida de seres queridos, la enfermedad, la disminución de la autonomía o la necesidad de depender del cuidado de otras personas. Frente a esas realidades, enfatizó que existe una condición que permanece intacta: la dignidad de cada ser humano.

“Los años no quitan dignidad. La enfermedad no quita dignidad. Necesitar ayuda de alguien no quita dignidad. La dependencia no quita dignidad”, sostuvo, agregando que el valor de una persona no puede medirse únicamente por su capacidad de producir, trabajar o desenvolverse autónomamente.

En ese sentido, afirmó que las personas mayores continúan teniendo un papel fundamental en la sociedad y llamó a reconocer el valor de su experiencia, memoria y sabiduría.

“Ustedes no pertenecen al pasado. Ustedes siguen siendo parte del presente de Dios y del presente de nuestra comunidad”, manifestó. Asimismo, destacó el aporte que realizan al interior de las familias, en la transmisión de la fe, en la crianza y acompañamiento de las nuevas generaciones y en la preservación de la memoria familiar y comunitaria.

El vicario de la Pastoral Social Caritas planteó además que el envejecimiento de la población representa un desafío que requiere respuestas articuladas. Por ello, valoró la existencia de una red territorial de apoyo y servicios para las personas mayores en Calama, integrada por familias, Iglesia, municipio, organizaciones sociales, servicios de salud y otras instituciones.

“Ninguno puede hacerlo todo, pero todos podemos hacer algo. Cuando aprendemos a trabajar juntos, ese algo puede convertirse en mucho”, señaló.

En este contexto, llamó a construir una verdadera “cultura del cuidado”, capaz de responder a las distintas realidades que enfrentan las personas mayores: desde quienes mantienen plena autonomía y desean continuar participando activamente, hasta quienes viven solos, enfrentan enfermedades o requieren mayores niveles de asistencia y protección.

El sacerdote sostuvo que el Mes del Adulto Mayor no debiera limitarse a ceremonias y reconocimientos, sino transformarse en una oportunidad para escuchar, encontrarse y asumir compromisos concretos frente al progresivo envejecimiento de la población.

“Necesitamos preguntarnos qué más podemos hacer juntos para que nuestras personas mayores puedan vivir con dignidad, acompañadas y valoradas”, expresó.

Al concluir, el padre David Vargas transmitió también un saludo en nombre del obispo de la Diócesis San Juan Bautista, monseñor Tomás Carrasco, y de las autoridades comunales, agradeciendo el aporte que las personas mayores continúan realizando a Calama.

“Mientras haya vida, Dios sigue llamando. Mientras haya vida, podemos amar. Mientras haya vida, podemos servir”, afirmó, invitando a que durante este mes la gratitud hacia los adultos mayores se traduzca en acciones concretas de cercanía, acompañamiento y cuidado.

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