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Estudio revela presencia elevada de polvo minero al interior de salas de clase en colegios de Calama

La investigación –publicada en la revista científica Environment International– analizó el polvo acumulado en 38 establecimientos de la ciudad, identificando concentraciones de metales pesados, como arsénico, plomo, cobre y molibdeno tanto al interior de las aulas como al aire libre.

Actualmente en Chile la normativa ambiental no fija límites ni exige monitorear metales pesados en el aire o el polvo de espacios cerrados. Este vacío regulatorio quedó en evidencia tras los hallazgos de la investigación “The extractive classroom: indoor school environments as reservoirs of mining legacy”.

El estudio, publicado en la revista científica Environment International, analizó este fenómeno midiendo el polvo acumulado en las salas de clases de colegios de Calama, en la Región de Antofagasta.

La evidencia recopilada en los 38 establecimientos estudiados mostró que la presencia de metales pesados como el arsénico, cobre, molibdeno y plomo, presentaron un “enriquecimiento elevado en comparación con los valores de referencia de fondo de la corteza superior a escala local y regional”.

En el caso del arsénico, las concentraciones medianas alcanzaron los 247 mg/kg en el interior de las salas y 250 mg/kg en el exterior. En tanto, la concentración mediana de cobre fue de 936 mg/kg (al interior de la sala) y 1.199 mg/kg (exterior); para el plomo 161 mg/kg (interior) y 192 mg/kg (exterior); y para el molibdeno 12,9 mg/kg (interior) y 15,5 mg/kg al aire libre.

Al comparar las concentraciones interiores con los niveles de referencia del desierto de Atacama, el cobre y el plomo registraron valores entre cinco y seis veces mayores, mientras que las concentraciones de arsénico y molibdeno fueron aproximadamente diez veces superiores.

Los análisis de mineralogía e isótopos confirmaron que estos elementos no provienen del tráfico vehicular urbano, sino de partículas oxidadas de la actividad minera.

Los riesgos del polvo minero

Sobre los riesgos asociados a esta acumulación de polvo minero en los colegios, donde niños y niñas pasan gran parte de su tiempo, Estela Blanco, académica de College y de la Escuela de Salud Pública UC, y coautora del estudio, advirtió: “El plomo y el arsénico son particularmente preocupantes durante la infancia por sus posibles efectos en el desarrollo neurológico y cognitivo. Además, la presencia de partículas con capacidad oxidante plantea una preocupación adicional respecto de procesos de estrés oxidativo y efectos respiratorios y cardiovasculares”.

“El plomo y el arsénico son particularmente preocupantes durante la infancia por sus posibles efectos en el desarrollo neurológico y cognitivo. Además, la presencia de partículas con capacidad oxidante plantea una preocupación adicional respecto de procesos de estrés oxidativo y efectos respiratorios y cardiovasculares” señaló Estela Blanco, académica UC.

La investigación examinó la reactividad biológica de los residuos acumulados. Para ello, se realizaron ensayos de laboratorio en embriones de pez cebra y se evaluó la respuesta de un organismo vivo ante el contacto con los sedimentos.

“Encontramos una respuesta en los embriones, específicamente un aumento de la frecuencia cardíaca. Es un resultado toxicológico preliminar, no evidencia de un efecto cardiovascular en niños y niñas, pero sí una señal de que estos residuos no son biológicamente inertes”, señaló Blanco.

Medidas para prevenir: sellos herméticos, protocolos de limpieza y ventilación

Las condiciones en Calama hacen indispensable asegurar la circulación de aire. La experta plantea aplicar intervenciones graduales, como la instalación de sellos herméticos de mayor calidad en los accesos, el control de los puntos de entrada de polvo y el establecimiento de protocolos de limpieza que reduzcan la acumulación y la resuspensión del polvo.

Además, donde exista mayor exposición, plantea evaluar la posibilidad de incorporar sistemas de ventilación mecánica con filtración de partículas para renovar el aire sin depender exclusivamente de mantener las ventanas abiertas. “No se trata de elegir entre ventilación y protección frente al polvo, sino de contar con infraestructura que permita ambas cosas”, explica Blanco.

“La transición energética global necesita cobre, pero no podemos considerar que es sostenible si los costos ambientales y de salud siguen recayendo de forma inequitativa sobre las comunidades locales” indicó Estela Blanco, académica UC.

“Los establecimientos educacionales de comunas con actividad extractiva deben integrarse de manera sistemática a los programas de monitoreo ambiental. La transición energética global necesita cobre, pero no podemos considerar que es sostenible si los costos ambientales y de salud siguen recayendo de forma inequitativa sobre las comunidades locales”, enfatizó la académica.

Fuente: Visionuniversitaria.uc.cl

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