Chamorro llama a fortalecer las acciones contra el crimen organizado en Calama

preocupante evaluación de la seguridad en Calama realizó el alcalde Eliecer Chamorro Vargas, quien afirmó que la violencia continúa presente en distintos sectores de la comuna y advirtió sobre la presencia de organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico.
El jefe comunal mencionó recientes homicidios, balaceras y personas lesionadas, señalando que estos hechos demuestran, a su juicio, que la violencia no ha disminuido.
“Ahora ya no es solamente robar la camioneta, es pegarle a la persona, es pegarle un balazo”, sostuvo Chamorro, quien afirmó que las bandas locales estarían generando vínculos con estructuras criminales organizadas.
El alcalde también manifestó preocupación por vecinos que, según indicó, viven amedrentados y tienen temor de denunciar. Frente a ello, anunció que el municipio, mediante su equipo jurídico, solicitará medidas de protección para residentes afectados, buscando que sean los autores de los delitos quienes abandonen esos sectores y no las familias.
Chamorro informó además que gestiona una reunión con el ministro de Seguridad y que ofició para solicitar la declaración de infraestructura crítica en determinados puntos de Calama, junto con plantear medidas excepcionales frente a lugares donde, según su diagnóstico, el narcotráfico se encuentra desbordado.
Otro de sus cuestionamientos apuntó a la publicación de información sobre adquisiciones y estrategias policiales para combatir el crimen organizado. A su juicio, divulgar detalles sobre drones, vehículos y otros recursos permite que las organizaciones criminales anticipen las acciones de las policías.
“Esto es como una olla de presión”, resumió el alcalde, quien llamó a Carabineros, PDI, Fiscalía y Gobierno a actuar coordinadamente y con mayor contundencia frente al crimen organizado.
Chamorro aseguró que el municipio continuará colaborando con las instituciones de seguridad y con las organizaciones vecinales para enfrentar una situación que, según afirmó, lleva años instalada en algunos sectores de Calama y amenaza con convertirse en parte de la normalidad cotidiana.



